Entre la década del 20 y la del 30 el sueño de la
generación del 80, Argentina granero del mundo, parecía ser una verdad
indiscutible. Eran tiempos de riqueza y abundancia, con un horizonte de
prosperidad que parecía no tener fin.
Al final de la Primera Guerra Mundial, Argentina se
destacaba por entre las naciones del mundo por el valor de sus importaciones
ubicándose en tercer lugar después de Holanda y Bélgica. En pos del constante
desarrollo y crecimiento muchos empiezan a mirar a la Argentina como una
economía emergente y una oportunidad de prosperidad. En estas tierras
escaseaban los recursos humanos o fuerza de trabajo y fue así como de otras
tierras empezaron a llegar oleadas de inmigrantes, cerca de 4 millones, con la
esperanza de crecer junto a un país que los cobijaba.
Los hermanos Jorge y Andrés
Kálnay llegaron al Río de la Plata en 1921 a bordo de un buque sin bandera ni
rumbo prefijado. Dejaban Hungría, su país natal, a causa de la ocupación rumana
luego de la guerra.
Ese año, en la pujante Buenos
Aires, el presidente Yrigoyen inauguraba el primer tramo de la Avenida
Costanera Sur, límite urbano entre la Ciudad y el río, cuyo proyecto comprendía
un murallón con escaleras al río y una pérgola semicircular.
Al mismo tiempo, Buenos Aires crecía a pasos
agigantados, impulsada por las masas de inmigrantes y la democracia popular:
para 1929 la ciudad había triplicado la superficie construida desde 1920. Los
cambios se sucedían de manera vertiginosa. Grandes encargos colmaban los
estudios de arquitectos mientras una legión de constructores e ingenieros daban
forma a los barrios. Todo este apogeo se detendría con la crisis económica del
29 y la crisis política que desembocaría en el golpe de estado de 1930.
En la Argentina, al igual que
otros miles de refugiados e inmigrantes, los Kálnay encontraron libertad y
oportunidades para desarrollar su talento de arquitectos.
Los primeros años en Buenos Aires no fueron fáciles. Los hermanos Kálnay iniciaron sus trabajos como dibujantes de distintos estudios de arquitectura como Peralta Martínez y Denis o Marcos Sastre.
En Argentina aún replicaban los ecos de la celebración por el centenario de 1810. Era una época esplendorosa económica y socialmente por tanto no se escatimó en gastos para los festejos. En Chascomús particularmente se celebraban los 150 años de la fundación del partido y con este acontecimiento se decide la construcción del Club Social Chascomús encargándose su obra al genial Andrés Kálnay.
Los primeros años en Buenos Aires no fueron fáciles. Los hermanos Kálnay iniciaron sus trabajos como dibujantes de distintos estudios de arquitectura como Peralta Martínez y Denis o Marcos Sastre.
En Argentina aún replicaban los ecos de la celebración por el centenario de 1810. Era una época esplendorosa económica y socialmente por tanto no se escatimó en gastos para los festejos. En Chascomús particularmente se celebraban los 150 años de la fundación del partido y con este acontecimiento se decide la construcción del Club Social Chascomús encargándose su obra al genial Andrés Kálnay.

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