Por
mucho tiempo se sostuvo la idea que teniendo acceso a los textos se tenía
acceso a la cultura. Sin embargo, esto ha cambiado y continuará haciéndolo como
resultado de las prácticas sociales y tecnológicas que se viene imponiendo.
Tanto
los humanistas que trabajan sobre los temas contemporáneos como aquellos que
indagan el pasado, deben valorar que la digitalización de la información es un
proceso irreversible que aporta más y mejor información de manera continua. Por
esta causa es importante que se afronten tres desafíos: el acceso-la
comunicación-el análisis de la información.
El
humanista encerrado en la biblioteca e investigando ya no es funcional a este
nuevo tiempo. Es prioridad el intercambio con la comunidad, así como la
articulación con los diferentes saberes que puedan serle útiles para conocer
las complejidades que presenta la actualidad. En este proceso de crear
conocimiento las diversas herramientas tecnológicas son indudablemente una
herramienta imposible de ignorar. Pues un problema y una crítica que se plantea
a los humanistas actuales es el de complacerse en la búsqueda solo para sí y
para su círculo y no para compartirlo con la sociedad en donde están insertos
Entra
en juego una nueva perspectiva para las humanidades; las tradicionales
habilidades humanísticas se encuentran con las nuevas tendencias culturales.
Esta interpelación hace tambalear a los más tradicionalistas y abre la
posibilidad de replantear las preguntas fundamentales a aquellos que están más
abiertos al cambio. Y aquí se plantea el desafío del humanismo digital para
continuar investigando sobre el “ser humano” aprovechándose de las ventajas
digitales que ofrecen las nuevas tecnologías sin perder profundidad y rigor
científico. El acceso a este nuevo campo hará la diferencia entre acortar la
brecha que separa a quienes dominan las herramientas de quienes no lo han
logrado aún.
La
historia cultural está siendo digitalizada a pasos gigantescos y es un tema de
vital importancia para los especialistas en archivos digitales buscar la mejor
manera para conservar la información obtenida, con todos los aspectos que dicho
trabajo encierra. Es tarea del humanista conservar los lazos con el pasado aplicando
las modernas tecnologías y planificar la forma en que lo comunicará para que el
mensaje siga siendo perdurable y atractivo frente a las posibilidades que las
nuevas tecnologías multimedia proponen.
Al
valorar que hay una comunidad de humanistas digitales se debe consignar que
ellos están presentes en el mundo de la investigación, entendiendo este término
como el interés por desarrollar las herramientas digitales necesarias para
llevar adelante las tareas propias de cada una de las disciplinas humanísticas.
El
humanismo digital es un nuevo enfoque, un cambio paradigmático, y con él
aparece la posibilidad de renovar la visión que se tiene de las humanidades
apropiándose de modernas herramientas digitales pero sin perder de vista el
propósito fundamental de la disciplina que es conocer y transmitir el devenir
del hombre por el transcurso de los tiempos para ayudar a nuestros
contemporáneos a comprender las transformaciones de la cultura humana.
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