Así
como en su momento la tecnología de la imprenta signó la reproducción y
conservación, la tecnología digital es la protagonista del humanismo en el
siglo XXI. El modo de interpretar y de investigar se ha modificado y eso nos
ubica frente a un nuevo paradigma de las humanidades.
La
digitalización de datos es una fuente inagotable y valiosa a la hora de
investigar. Pueden hacerse seguimientos culturales que eran inimaginados cuando
solo se contaba con los textos impresos para investigar. Los archivos y repositorios
permiten estudiar los cambios culturales por temporalidades precisas y
ubicación geográfica con el mismo grado de acierto. Y el resultado de las
investigaciones puede ser compartido rápidamente con otros especialistas
aumentando las posibilidades de nuevos descubrimientos.
La
tecnología siempre ha sido fundamental para el cambio social pero el desarrollo
en la tecnología digital es imprescindible en el presente y en el futuro pues
se desarrollan, mayormente en la comunicación y en la cultura, áreas básicas
del humanismo. Así como en su momento fue revolucionaria la imprenta estamos
ahora frente a un cambio en la producción y distribución de conocimiento por
medio de las nuevas tecnologías. El soporte ha cambiado y por tanto la forma de
relacionarnos con los formatos.
Ya
no alcanza con solo digitalizar lo existente, aunque esa es la base para formar
a los nuevos humanistas, sino que se deben formar nuevas comunidades que
intercambien saberes para engendrar un conocimiento nuevo acorde a la multiplicidad
de las herramientas digitales. Los digitalizadores asumirán responsabilidades
educativas y también las referidas al humanismo tales como la historia y la
comunicación, por lo tanto deberán tener conocimiento intelectual sobre estas
cuestiones para que la transmisión sea lo más adecuada y correcta posible.
Desarrollar
y afianzar el idioma español es fundamental para la conservación de bienes
culturales y para no quedar relegados en el estudio de las humanidades.
Fomentar y gestionar proyectos humanísticos y comunicarlos será muy importante
para estar acorde a los cambios que se producen a pasos agigantados.
Desarrollar especificaciones promoviendo la digitalización de contenidos con el
fin de preservarlos será de vital importancia para la transmisión de cultura a
las generaciones futuras.
Crear
una red de relaciones de trabajo en pos de conservar los contenidos que
involucran a todas las áreas del humanismo es la tarea del humanista digital.
Los humanistas deberán hacer su parte replanteándose sus metodologías y el
gobierno deberá implementar incentivos que promuevan esta nueva tarea que no
solo reportará grandes retribuciones económicas para la Nación sino que es casi
un deber para la humanidad.
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