miércoles, 4 de diciembre de 2013

Patrimonio Arquitectónico


Por patrimonio arquitectónico se puede entender un edificio, un conjunto de edificios o las ruinas de un edificio o de un conjunto de edificios que, con el paso del tiempo, han adquirido un valor mayor al originalmente asignado y que va mucho más allá del encargo original. Este valor puede ser cultural o emocional, físico o intangible, histórico o técnico.
Las obras de arquitectura que pueden considerarse de patrimonio arquitectónico serán entonces las que, debido a una multiplicidad de razones, no todas de índole técnica o artística, se consideran que, sin ellas, el entorno donde se ubican dejaría de ser lo que es.
La conservación y restauración de los bienes inmuebles de valor patrimonial implican una serie de criterios específicos que apuntan a mantener la autenticidad e integridad de la obra. Si bien cada edificio o monumento presenta problemáticas particulares, definidas en relación a su historia, a su significado en el entorno, a las intervenciones que ha sufrido, a los componentes materiales y las patologías diversas que los afectan, existen criterios generales que tutelan la actividad a nivel internacional.
Así  como conservamos objetos  que tiene un significado particular o que lo han tenido en algún momento de nuestra vida debemos cuidad de nuestros barrios. Al conservar un objeto no solo se guarda lo material, lo tangible, sino que en eso hay toda una carga emotiva que queremos recordar pues es parte de nuestra propia historia. Nos recuerda el camino recorrido y nos conforma como individuos.
Conservar el Patrimonio Histórico es salvaguardar nuestra historia. Es resguardar lo que nos conforma como sociedad. Es guardar aquello que da cuenta de  nuestro paso por este mundo. Salvar el Patrimonio es adoptar la responsabilidad de proteger la historia para la posteridad, para poder ser leída en las paredes de los edificios y a partir del conocimiento mejorar.
Proteger,  restaurar y conocer  los edificios emblemáticos de una manifestación artística es fundamental para recordarnos quienes somos como humanidad. Pues en el arte nos reconocemos. 





Importancia de las Humanidades Digitales

Así como en su momento la tecnología de la imprenta signó la reproducción y conservación, la tecnología digital es la protagonista del humanismo en el siglo XXI. El modo de interpretar y de investigar se ha modificado y eso nos ubica frente a un nuevo paradigma de las humanidades.
La digitalización de datos es una fuente inagotable y valiosa a la hora de investigar. Pueden hacerse seguimientos culturales que eran inimaginados cuando solo se contaba con los textos impresos para investigar. Los archivos y repositorios permiten estudiar los cambios culturales por temporalidades precisas y ubicación geográfica con el mismo grado de acierto. Y el resultado de las investigaciones puede ser compartido rápidamente con otros especialistas aumentando las posibilidades de nuevos descubrimientos.
La tecnología siempre ha sido fundamental para el cambio social pero el desarrollo en la tecnología digital es imprescindible en el presente y en el futuro pues se desarrollan, mayormente en la comunicación y en la cultura, áreas básicas del humanismo. Así como en su momento fue revolucionaria la imprenta estamos ahora frente a un cambio en la producción y distribución de conocimiento por medio de las nuevas tecnologías. El soporte ha cambiado y por tanto la forma de relacionarnos con los formatos.
Ya no alcanza con solo digitalizar lo existente, aunque esa es la base para formar a los nuevos humanistas, sino que se deben formar nuevas comunidades que intercambien saberes para engendrar un conocimiento nuevo acorde a la multiplicidad de las herramientas digitales. Los digitalizadores asumirán responsabilidades educativas y también las referidas al humanismo tales como la historia y la comunicación, por lo tanto deberán tener conocimiento intelectual sobre estas cuestiones para que la transmisión sea lo más adecuada y correcta posible.
Desarrollar y afianzar el idioma español es fundamental para la conservación de bienes culturales y para no quedar relegados en el estudio de las humanidades. Fomentar y gestionar proyectos humanísticos y comunicarlos será muy importante para estar acorde a los cambios que se producen a pasos agigantados. Desarrollar especificaciones promoviendo la digitalización de contenidos con el fin de preservarlos será de vital importancia para la transmisión de cultura a las generaciones futuras. 

Crear una red de relaciones de trabajo en pos de conservar los contenidos que involucran a todas las áreas del humanismo es la tarea del humanista digital. Los humanistas deberán hacer su parte replanteándose sus metodologías y el gobierno deberá implementar incentivos que promuevan esta nueva tarea que no solo reportará grandes retribuciones económicas para la Nación sino que es casi un deber para la humanidad.  

BIOGRAFïA

Andrés Kálnay nació el 4 de abril de 1893 en Jasenovác, ubicada en la actual República de Croacia, que antaño formara parte del Imperio Austro-Húngaro.
En los estudios mostró buenas aptitudes para la historia y el dibujo y aprendió rápidamente idiomas, entre ellos inglés, francés, castellano y latín; además se destacó en matemáticas. Sólo contaba con catorce años cuando en 1911 inicia los cursos de ingreso a la Escuela Superior Real Estatal Húngara de Budapest. Paralelamente y durante el verano, ejerció diversos oficios en especial carpintería y albañilería-incentivado por el padre, para complementar su formación.
Al trasladarse a Budapest se une al plantel de un importante estudio de arquitectura. Más tarde trabaja en otra oficina de constructores, donde se puso en contacto con profesionales prestigiosos quienes manifestaron su conformidad por la capacidad de Kálnay para el dibujo técnico y el diseño.
Cuando se declara la Gran Guerra Andrés y su hermano Jorge son convocados por el ejército e ingresan en el 7° Regimiento de Artillería. Al finalizar la guerra y desintegrado el Imperio, regresa a su tierra natal y emprende conjuntamente con su hermano la construcción de 48 viviendas, destinadas a las familias damnificadas por la guerra, que fueron levantadas en un breve lapso gracias al método seriado que ha creado, conocido luego como “sistema AK”.
La revolución bolchevique y el posterior régimen comunista obligó a los hermanos Kálnay a salir de Hungría. Tras una breve estadía en Venecia llegaron a Nápoles embarcándose como polizones en un buque que se dirigía en principio a EE.UU. y en alta mar cambia su rumbo hacia el Río de la Plata. Si bien los primeros años que pasaron en la ciudad tuvieron grandes dificultades, con el transcurso de los meses obtuvieron empleo en distintos estudios de arquitectura de gran prestigio.
En 1921 los hermanos Kálnay decidieron ejercer de manera independiente, por lo que abren el estudio “Andrés Kálnay - Jorge Kálnay, Arquitectos”. Pocos meses después reciben de Banús el encargo de construir el restaurante Munich, situado en la intersección de la calle Cangallo (hoy Presidente Perón) y la Avenida Pueyrredón. En los años siguientes los encargos se multiplican.
Luego de trabajar como proyectistas y perspectivistas en varios estudios, ambos fueron incorporados al registro oficial, lo que les permitió instalarse por su cuenta. Con el Decreto N° 17.946 del año 1944 que prohíbe el ejercicio profesional a los arquitectos que no tuvieran diploma de una universidad argentina, o hubieran revalidado su título extranjero en alguna Universidad Nacional cambia radicalmente la situación de Kálnay; de esta forma solo pudo ser Director de obra, aunque se le autorizó a ejercer la arquitectura.
Autor de numerosas publicaciones, docente y conferencista, se dedicó especialmente a la problemática de la vivienda. El hecho creativo de la construcción fue para Kálnay la expresión de un pensamiento comprometido con las necesidades reales del hombre y la eficiencia en el uso del tiempo. Su producción, vasta y heterogénea, pervive aún hoy en casi todos los barrios porteños.
A comienzos de la década de 1960, ya retirado de la profesión, su espíritu inquieto y los fuertes lazos que lo vinculaban a la actividad artística se canalizaron en el dibujo, en la pintura y la filosofía.
El 28 de diciembre de 1982 lo sorprende la muerte a la edad de 89 años







                                                                                                                                                                         András Kálnay (Jasenovác 04/09/1893 - B. Aires 28/12/1982)   
Foto CEDODAL



Reflexión


Compartimos las emocionantes palabras que nos leyó el arquitecto Ricardo Calderón .

"Hay que pensar que la historia de todos los estilos, desde los tiempos más remotos a nuestros días, es el fiel reflejo de la vida de una e´poca determinada y al mismo tiempo cada estilo saca sus raíces de la eterna renovación del alma humana que, como la misma naturaleza, nunca se cansa de evolucionar. La divina misión de los grandes maestros del arte ha sido la de hacer vibrar las aspiraciones del alma universal en completa armonía con la suya propia."

El Club Social

El Club Social nació el 6 de junio de 1877, cuando un grupo de vecinos se reunió para “la formación de una sociedad exclusivamente de recreo y entretenimiento, y muy especialmente para buscar la concordia y armonía que debe reinar entre los vecinos del partido”. Se conformó una Comisión Provisoria presidida por Teodoro Berro, cuyos deberes eran confeccionar los estatutos y reglamentos, invitar a los vecinos a formar parte de la sociedad y convocar a socios para la Asamblea.
El 17 de junio en Asamblea General se formalizó la primera Comisión Directiva. En la misma los socios coinciden en que la tarea más difícil será obtener un lugar como sede del Club. En los primeros años se utilizó una casa alquilada a Antonio del Valle en la Calle Mitre, el mismo local en el que funcionaría por muchos años la Biblioteca Popular.
En 1894 alquilaron la planta alta a la Comisión del Teatro Chascomús. En las veladas y actos jamás faltaba la música, contrataban un pianista o la banda del Maestro Justo López.
En 1907 el gerente del Banco Nación, Claudio Canedo, era el presidente. Se propuso cambiar el club, darle una nueva proyección por ello arregló la sede, cambio alfombras y muebles.
El sueño de contar con sede propia se hizo realidad siendo presidente el Dr. Ezequiel Tagle. Dice el Album de Dorcasberro, documento significativo de fines de la década del 20 que, el Dr. Tagle “era meticuloso, sistemático, abriendo en un lado el bolsillo –varita mágica de todas las decisiones- y en otro los ojos, con más afán inquisidor que en la propia clínica”.
El terreno fue comprado a Pedro Deytieux. Tanto el terreno como el edificio fueron financiados con las donaciones de sus socios que cubrieron las dos terceras partes del capital invertido, cancelándose el saldo con un crédito hipotecario.
Para elegir el diseño se invitó a los constructores locales a presentar proyectos. De todos se aprobó el presentado por Rafael de Césare de Capital federal.


publicado por (2013, 05). Historia Club Social Chascomús. Buenas tareas.com. (Recuperado 12, 2013), de htpp:// www. buenas tareas. com/ensayos/Historia-Club-Social-Chascomús. 










imagen publicada en la web

Mapas







Ciudad de Chascomús
Publicado en www.windsurfers.com.ar
recuperado el 4.12.2013





  Club Social en Chascomús            
Libres del Sur 14                 



Fotografías Club Social en Chascomús


El paso de Kálnay por Chascomús



Interior del Salón con auténticas lámparas Kálnay.




                                Original mesa "art deco"








Escultura "El Indio" rodeada de los originales vitreaux
en la planta baja del Club 






Fotografías Club Social


El paso de Kálnay por Chascomús





La pérgola y la vista de los jacarandá en flor. En Chascomús.





Macetón                                          








El Club Social en palabras del arquitecto Ricardo Calderón


Chascomús 1929.
Ecos de los festejos del Centenario de 1810. Festejábamos aquí los 150 años de la fundación del partido y el 90° aniversario de la Batalla de Los Libres del Sur. 
Las fotos de la época nos muestran una ciudad muy diferente de la que hoy tenemos, entre las obras de la tradición Italiana (que siempre he valorado) y donde hay atisbos de la aparición del art decó y manifestaciones de una nueva estética: "lo moderno".
Junto a tendencias neo coloniales como la Municipalidad de Chascomús de Salomone o la reglamentación de la Plaza Independencia: "estilo colonial".
Cuando el Club Social fundado en 1877 cumple sus Bodas de Oro elije a Andrés Kalnay, ya gozando de renombre y representante de, tal como se dijo "de una vanguardia social e intelectual".
La comisión presidida por el  Dr Ezequiel Tagle consideraban esta concepción moderna " puntual de estética y civilidad. 
Con su preocupación de la economía construyó desde la estructura de hormigón armado hasta las piezas de cemento premoldeado en pérgola, balustres, maceteros y listones art decó.  Ventana guilotinas, cortinas de enrollar, guarda sillas y materiales duraderos y de mantenimiento fácil. Siempre tuvo preocupación por la funcionalidad en todo sentido.
Ahora la fachada: A partir de un eje de simetría todos los elementos compositivos presentan un perfecto equilibrio entre las líneas horizontales y verticales, contrastando formas curvas  y angulares, dinteles ondulantes , balcones boy windows y detalles decorativos con motivos florales. Un conjunto de una plasticidad que nos recuerdan al estilo "magiar" de edificios de Buapest o a los de la seseción Vienesa. 
Diseños formidables de los vitrales alusivos a la época. Liberación femenina: melena a la garzón. El deporte: las cartas de juego y las copas. El transatlántico como medio de transporte exclusivo. Diseños geométricos típicos del art decó y posteriores y al estilo cala del art nouveau. 
Es suyo el diseño de muebles, arañas y la barra del bar que hoy tenemos en la planta alta. La importante escalera de cedro paraguayo también con balustrines decó. Según los archivos del club algunos muebles conservados furon comprados en "Casa Mariano" y "Gath y Chaves"
Todo dentro de un estilo totalizador, como a la 5ta fachada según la llamaría Le Corbusier a la terraza. Tanto aquí como en el Club de Regatas y la casa de Ventura Godoy presentan la posibilidad de visuales panorámicas. 
Andrés Kalnay quien sentía el hecho mismo de la creación a distintos niveles también fue pintor y sintió a "La Creación" como una causa por la cuál vivir. 
Ya que su creación es totalizadora incluía también una escultura. Tenemos en el Club este "indio" donado por su amigo Luis Perlotti, réplica del que se encuentra en Paraná. 
Falta decir que la obra del Club Social se comenzó a mediados de 1928 y se inauguró el 7 de noviembre de 1929. El constructor fue Rafael de Césare.
Toda la obra de Andrés Kalnay fue posible de conocer gracias a su esposa Luisa Worsek de Kalnay y a su hijo Esteban.

El siguiente texto es propiedad del arquitecto Ricardo Calderón como parte de una conferencia ofrecida en Chascomús sobre la obra de Andrés Kalnay y llego a mi poder por su gentileza. 

Frente del Club Social en Chascomús


El paso de Andrés Kálnay por Chascomús





Club Social
Inaugurado en 1929






Club Social
Vista desde abajo a sus balcones.






      Frente y numeración 



                          


Una vista cercana del frente de este hermoso edificio.             
           


Fotografías dibujos de Kálnay en Club Social Chascomús

Fotografías tomadas el día 3-12-2013
en Club Social  en Chascomús




Dibujos hechos por el genial Andrés Kálnay. 





Dibujo transatlántico pronto a exhibir en Club Social y sillas con el sello Kálnay en su diseño. 

SU OBRA

Se estima que construyó unas 120 obras , entre casas y edificios, la mayoría en la Ciudad. Muchísimas fueron derribadas, pero otras siguen en pie, dando cuenta de la fabulosa producción que el húngaro generó en Buenos Aires. 

Hacia julio de 1921 abren su propio estudio. Ese año realizaron su primer trabajo: el Restaurant Munich.
En los años siguiente los encargos se multiplican. Construyó una vivienda en 1922 a solicitud de José G. Paz en la calle Río de Janeiro donde también diseñó los vitrales. Entre los años 1922 y 1923 construye una vivienda en Paraguay 5074, a petición de Don Juan Félix Tojeiro, que le otorgó tan sólo seis meses para la construcción. Es en este proyecto donde se pueden ver las primeras líneas que marcarían formalmente las fachadas de Kálnay, realizadas con gran movimiento y rematadas con pérgolas y balcones de gran fuerza expresiva. Un edificio en la calle Charcas esquina Gallo, cuya terraza concluía en una pérgola que más tarde se transformaría en una característica que identificaba sus obras entre otras tantas.
El pintoresquismo se hizo presente en el chalet levantado para Otto Höfs, que estaba situado en la esquina de Cuba y Guayrá, del barrio de Belgrano; con una fachada asimétrica y notas que aludían la arquitectura de las regiones centroeuropeas. También se ocupó de ornamentar la maternidad anexa al Hospital de Caridad con adornos artísticos y esculturas en el frente.
En torno a 1925 se le solicita el Cine Teatro Florida donde resuelve respaldarse totalmente en las maneras del art deco, ventanas con fuertes improntas geométricas, acentuadas por pilastras monumentales rematadas en cornisas con elementos semejantes a ladrillos a sardinel, utilización de una geometría marcada en el diseño de casetonados en la cubierta coincidente con los pisos de mármoles blancos y negros, la sala con palcos semicilíndricos y una amplia boca de escena festonada con ornamentaciones estilizadas en su parte superior. 
Al encarar en 1925 otra obra paradigmática como el edificio del diario “Crítica”, encargado por Natalio Botana, profundiza los recursos constructivos y plásticos de la arquitectura racionalista del momento que lo aleja de los postulados clasicistas de la tradición académica. Concluidos los trabajos de la Costanera Sur y el Balneario Municipal, Andrés Kálnay se ocupó de levantar un conjunto de edificios que acompañaran el disfrute de los asistentes al lugar; fue suya la creación y realización de la Cervecería Munich, los restaurantes Brisas del Plata y Juan de Garay, los quioscos La Alameda y Punch de Naranja y el llamado Chalet de la Cruz Roja Argentina que aún subsiste en la intersección de Azucena Villaflor y Avenida de los Italianos.
Durante la década siguiente aumenta su prestigio y los encargos no cesaron; en 1930 el Club Regatas de Chascomús le solicita un proyecto para su sede que se concreta en pocos meses. También se les solicita la construcción del anexo del Hotel España, ubicado en la calle Tacuarí 67, a metros de la tradicional Avenida de Mayo. Ese mismo año encabeza la delegación argentina que participó en el XII Congreso Internacional de Arquitectos desarrollado en la ciudad de Budapest; durante los actos que cerraron dicho congreso le fue entregado el diploma de honor. Al año siguiente la comunidad alemana le confía la reforma de la Iglesia Evangélica situada en Esmeralda 162.







 La ex cervecería Munich, en la Costanera Sur, hoy la sede de la Dirección General de Museos.
publicado en http://www.colectividadhungara.com.ar/2011/08/andres-kalnay-un-arquitecto-hungaro-en.html

martes, 3 de diciembre de 2013

http://www.andresyjorgekalnay.blogspot.com.ar/

http://blogs-patrimoniales.blogspot.com.ar/2010/06/relevamiento-de-toda-la-obra-en-pie-y_27.html

Video


En la hermosa terraza del Club Social Chascomús con la instructiva charla del Arq. Ricardo Calderón
















DICEN DE ÉL Y DE SU OBRA.

Tal como afirma su hijo Esteban: su vida ha sido catalogada de arquitecto "constructor" en contraposición de aquellos profesionales que hicieron vanguardia o participaron en manifiestos o polémicas. Esto se debió a la falta de un estudio por parte de nuestros historiadores e investigadores de su obra, la cuál desarrolló en medio de la Academia, del Werkbund y la Sezessión aprendida de sus maestros, y el Racionalsimo y la Bauhaus de sus colegas contemporáneos. 
Sin duda alguna el libro "Andrés Kálnay: Un arquitecto húngaro en Argentina" publicado por el arquitecto Ramón Gutiérrez y su equipo del CEDODAL ha cubierto esa carencia en forma muy completa y documentada.  

De mi padre siempre me llamó la atención la capacidad de producción que tenía. Dibujaba los proyectos, diseñaba hasta el mobiliario, escribió sobre filosofía, desarrolló métodos constructivos, pintaba y sabía tanto de arte como de economía. Nunca aprendió a manejar y en el breve tiempo en el que tuvo dinero se compró un auto y contrató un chofer. La mayor parte de su vida se movió en tren. Se iba de su casa en San Isidro a las 7 y volvía casi a la madrugada. Me pregunto cómo hacía”, cuenta Esteban Francisco Kálnay desde España.
La dictadura se había empecinado con el edificio y casi lo derriba. Se pudo salvar del abandono total y se recicló”, cuenta Kálnay hijo. No lo menciona, pero él donó un vitral que reemplazó al original, que también había diseñado su padre.

Dice el Diario "La Razón" acerca de La joya del balneario refiriéndose a la Confitería MunichSurge naturalmente del paisaje en que predominan el agua y el cielo, como la flor en le campo, se identifica con le ambiente como un organismo vivo. Se necesita un alma profusamente sensible  de artista para realizar aquella perfecta unión de la obra construida con el cuadro que la envuelve.

Dice el Diario "El Cronista" de Chascomús refiriéndose al Club Social en su inauguración: 
-Y fuera de duda, uno de los edificios mas hermosos y cómodos con que contará nuestra ciudad. 
-Estamos dentro de él pudiendo apreciar desde su espaciosidad a los detalles. 
-Desde la calle el porch, fuelle entre el espacio público y el privado, reservado a edificios de gran importancia como el atrio de las iglesias; protección, espera, reunión, con vidrieras que integran su interior con la vida de la ciudad. 
-Quienes pasen delante verán una puesta casi teatral de la vida social del Club




http://www.almargen.com.ar/?p=458

Video


En el majestuoso Salón de Baile del Primer Piso
con el Arq. Ricardo Calderón 








Art Deco con reminiscencias de Viena



En el ecléctico estilo de Andrés Kálnay convergieron al menos dos tendencias características de comienzos del siglo XX: el art decó de origen francés por un lado, y los conceptos de la llamada Escuela de Viena por el otro.
Durante el período de entreguerras surgió un estilo de diseño de características variadas y difícil de definir, que más tarde sería conocido como art decó. Este nuevo estilo afectó no sólo la nueva arquitectura sino también a la escultura, la pintura y el diseño industrial y dejó su huella en la forma de vestir. El nombre del movimiento tuvo su origen en la muy famosa Exposición de Artes Decorativas Industriales y Modernas, llevada a cabo en París en 1925.
El art decó se caracterizó por el uso elegante y sobrio de la geometría y la simplicidad en los diseños. Como variante ornamental de la arquitectura clásica se distinguió por la modernización de varios estilos y temas del pasado. En muchos ejemplos de art decó se puede detectar la influencia de dioses de origen oriental, griego, romano y hasta maya o indígena. El arte decó tiene características mas duras a diferencia del art nouveau que es mas sinuoso en sus movimientos.
La Escuela de Viena, por su parte, fue un movimiento de origen austríaco cuyos mayores representantes fueron Otto Wagner y Joseph María Olbrich. La escuela austríaca propugnaba una renovación estética necesariamente vinculada con los nuevos avances científicos. Sostenía que la arquitectura debía librarse de cualquier imitación y sobre todo, debía tener en cuenta los nuevos tiempos, es decir, privilegiar la presencia de los cambios tecnológicos aplicados al diseño y a la construcción como nuevos protagonistas. 
De alli la importancia otorgada al desarrollo de técnicas innovadoras y a la figura del arquitecto como constructor. Otto Wagner (1841-1918), uno de los principales nombres de la arquitectura secesionista vienesa, alababa las lineas horizontales, las cubiertas planas y el estilo reduccionista, el respeto por los principios constructivos y la sinceridad en el uso de los materiales. 
Su compromiso renovador preparó el terreno al movimiento moderno.




SU ESTILO

El trabajo de Andrés Kálnay en Argentina se inscribe dentro de las búsquedas, característica de los años veinte de una alternativa superadora de la arquitectura académica. En sus primeras obras la mayoría de sus residencias se caracterizaban por el lenguaje moderno, “de líneas arquitectónicas sencillas y elegantes”. En alguna de ellas incluyó vitrales que realzaban el diseño de las escaleras y el movimiento de los balcones que definían las formulas del art decó y ponían una nota dinámica en las fachadas. Otras viviendas posteriores incluyen la ornamentación geometrizada que se relacionaba con los modelos del "art decó", que hacían furor en Europa en la década 1920-1930.
La confitería y cervecería Munich de la Costanera Sur (1927) es su obra más conocida y uno de los mejores exponentes del llamado eclecticismo arquitectónico, en virtud de su planta de corte académico, por un lado, y de una decoración de fachadas que responde a la ornamentación estilo art decó, por el otro. Compila las influencias diversas que intentó sintetizar: desde el art decó, pasando por la escuela de Viena hasta el purismo checo.
Las principales características que distinguen el diseño de la Cervecería Munich como su obra emblemática son el empleo de ejes de composición; la consideración de la obra como obra de arte total; la invención de nuevos elementos arquitectónicos como las columnas del orden gigante, compuestas por tres pilares delgados; el encastre de formas huecas en formas sólidas, como ocurre en la escalera central o en los gazebos en la terraza superior; el uso de balcones semicilíndricos y el empleo de técnicas avanzadas en la construcción. Una vez terminada, sus características festivas, sus terrazas, vitrales y bajorrelieves le otorgaron un dinamismo que la convirtió en una obra de notable éxito popular.
Gran parte de los cerramientos se realizaron en mampostería tradicional racionalizada, recubriendo los muros con placas premoldeadas. Parte de la fachada conformada por pilastras, barandas, maceteros y balaustres fueron resultados con premoldeados de cemento con el color incorporado. La rapidez con que se construyó (cuatro meses y ocho días) se debió no sólo a la legendaria capacidad de trabajo de Kálnay sino también a que tanto las placas como las piezas de ornamentación fueron prefabricadas al pie de la obra in situ. Los motivos decorativos de los vitrales, conjuntamente con los diseños de las barandas, lámparas, amueblamiento y vajilla, pertenecieron al mismo Kálnay. También diseñó los vitrales, barandas, lámparas y equipamiento, en el incorporó un variado repertorio de personajes y escenas relacionados con el ambiente de la capital bávara, haciendo uno de los edificios más singulares de Buenos Aires. La nobleza de su diseño y sus valores espaciales, estéticos y ornamentales lo convirtieron en un hito del patrimonio arquitectónico porteño.
Expresión inequívoca de la modernidad porteña, se llegó a afirmar que la Munich poseía un espíritu innovador propio, inclasificable y único Sin lugar a dudas, su fuerza estética ganó un lugar tal en el corazón de la ciudad que le tornó imprescindible. Así logró salvarse de la demolición y la desaparición, conservándose hasta hoy de pie, embelleciendo la Costanera Sur

INMIGRACIÓN

Entre la década del 20 y la del 30 el sueño de la generación del 80, Argentina granero del mundo, parecía ser una verdad indiscutible. Eran tiempos de riqueza y abundancia, con un horizonte de prosperidad que parecía no tener fin.
Al final de la Primera Guerra Mundial, Argentina se destacaba por entre las naciones del mundo por el valor de sus importaciones ubicándose en tercer lugar después de Holanda y Bélgica. En pos del constante desarrollo y crecimiento muchos empiezan a mirar a la Argentina como una economía emergente y una oportunidad de prosperidad. En estas tierras escaseaban los recursos humanos o fuerza de trabajo y fue así como de otras tierras empezaron a llegar oleadas de inmigrantes, cerca de 4 millones, con la esperanza de crecer junto a un país que los cobijaba.
Los hermanos Jorge y Andrés Kálnay llegaron al Río de la Plata en 1921 a bordo de un buque sin bandera ni rumbo prefijado. Dejaban Hungría, su país natal, a causa de la ocupación rumana luego de la guerra.
Ese año, en la pujante Buenos Aires, el presidente Yrigoyen inauguraba el primer tramo de la Avenida Costanera Sur, límite urbano entre la Ciudad y el río, cuyo proyecto comprendía un murallón con escaleras al río y una pérgola semicircular.
Al mismo tiempo, Buenos Aires crecía a pasos agigantados, impulsada por las masas de inmigrantes y la democracia popular: para 1929 la ciudad había triplicado la superficie construida desde 1920. Los cambios se sucedían de manera vertiginosa. Grandes encargos colmaban los estudios de arquitectos mientras una legión de constructores e ingenieros daban forma a los barrios. Todo este apogeo se detendría con la crisis económica del 29 y la crisis política que desembocaría en el golpe de estado de 1930.
En la Argentina, al igual que otros miles de refugiados e inmigrantes, los Kálnay encontraron libertad y oportunidades para desarrollar su talento de arquitectos.
Los primeros años en Buenos Aires no fueron fáciles. Los hermanos Kálnay iniciaron sus trabajos como dibujantes de distintos estudios de arquitectura como Peralta Martínez y Denis o Marcos Sastre. 
En Argentina aún replicaban los ecos de la celebración por el centenario de 1810. Era una época esplendorosa económica y socialmente por tanto no se escatimó en gastos para los festejos. En Chascomús particularmente se celebraban los 150 años de la fundación del partido y con este acontecimiento se decide la construcción del Club Social Chascomús encargándose su obra al genial Andrés Kálnay.






LOS HERMANOS KÁLNAY Y LA GUERRA



El 28 de julio de 1914 estalla la 1°Guerra Mundial, también conocida como La Gran Guerra que finalizó el 11 de noviembre de 1918. En este conflicto mundial entre las grandes potencias se movilizaron más de 70 millones de militares. Andrés y su hermano Jorge son convocados por el ejército e ingresan en el 7º Regimiento de Artillería, destacado en el Tirol. Andrés realizó algunos estudios en la Escuela de Artillería y Fortificaciones de Komarom, donde se especializó en estas temáticas En 1915 fue nombrado teniente de artillería y destinado a Transilvania, logrando una condecoración por su actuación en batalla. Además, combatió en los frentes de Galitzia, Rumania y el norte de Italia. Durante la contienda realizó numerosos apuntes que mostraban el horror de la guerra.
El conflicto comenzó con Serbia invadiendo Austria-Hungría. El detonante fue el asesinato del archiduque Francisco Fernando de Austria, heredero de la corona,  y de su esposa por un joven perteneciente al grupo serbio “Joven Bosnia”. Esto aceleró la declaración de guerra de Austria que estaba respaldada por Alemania hacia Serbia que era respaldada por Rusia. El imperio Austro –húngaro exigió la investigación del crimen y Serbia no aceptó sus condiciones. Rusia organiza una movilización. Debido a alianzas militares finalmente Alemania le declara la guerra a Rusia por considerar la movilización ya en si como un acto de guerra.  Al finalizar la guerra el imperio Alemán y el ruso habían perdido gran cantidad de sus tierras. El imperio Otomano y el austro-húngaro fueron totalmente derrotados y disueltos.
La Revolución Bolchevique en 1917, conocida como la segunda fase de la Revolución Rusa, y el posterior régimen comunista obligó a los hermanos Kálnay a salir de Hungría. El inicio de la Guerra civil Rusa junto a la caída del gobierno provisional ayudó a que al regresar tiempo después, ambos decidieron emigrar del país.
Después de 1918, desintegrado el Imperio, regresa a su tierra natal y emprende conjuntamente con su hermano la construcción de 48 viviendas levantadas en 15 días para las familias damnificadas por la guerra, en un período breve, merced a los métodos que creó y que luego serían llamados “AK”. Durante años trabajó en un sistema constructivo que denominó “Sistema Kálnay” o simplemente “su sistema”, donde los tiempos para la construcción de una vivienda económica se reducían a tiempos verdaderamente asombrosos, incluyendo todos los elementos decorativos como lámparas, cortinas, etc.
Terminada la guerra, Kálnay participó abiertamente en la “Revolución de los Crisantemos”. Esto fue una revuela y un alzamiento contra el gobierno imperial, situación que provocó la independencia de Hungría del imperio austro-húngaro pero que luego fracasó en su intento de proclamarse como república popular manteniendo unidades territoriales y promulgando cambios pues a los cinco meses de proclama república soviética.
Tras una breve estadía en Venecia los hermanos Kalnay llegaron a Nápoles embarcándose como polizones en un buque que se dirigía en principio a EE.UU. y en alta mar cambia su rumbo y el destino los deja en San Nicolás de los Arroyos. De allí se trasladan a Buenos Aires.

DESARROLLO DE LAS HUMANIDADES DIGITALES


Por mucho tiempo se sostuvo la idea que teniendo acceso a los textos se tenía acceso a la cultura. Sin embargo, esto ha cambiado y continuará haciéndolo como resultado de las prácticas sociales y tecnológicas que se viene imponiendo.
Tanto los humanistas que trabajan sobre los temas contemporáneos como aquellos que indagan el pasado, deben valorar que la digitalización de la información es un proceso irreversible que aporta más y mejor información de manera continua. Por esta causa es importante que se afronten tres desafíos: el acceso-la comunicación-el análisis de la información.
El humanista encerrado en la biblioteca e investigando ya no es funcional a este nuevo tiempo. Es prioridad el intercambio con la comunidad, así como la articulación con los diferentes saberes que puedan serle útiles para conocer las complejidades que presenta la actualidad. En este proceso de crear conocimiento las diversas herramientas tecnológicas son indudablemente una herramienta imposible de ignorar. Pues un problema y una crítica que se plantea a los humanistas actuales es el de complacerse en la búsqueda solo para sí y para su círculo y no para compartirlo con la sociedad en donde están insertos
Entra en juego una nueva perspectiva para las humanidades; las tradicionales habilidades humanísticas se encuentran con las nuevas tendencias culturales. Esta interpelación hace tambalear a los más tradicionalistas y abre la posibilidad de replantear las preguntas fundamentales a aquellos que están más abiertos al cambio. Y aquí se plantea el desafío del humanismo digital para continuar investigando sobre el “ser humano” aprovechándose de las ventajas digitales que ofrecen las nuevas tecnologías sin perder profundidad y rigor científico. El acceso a este nuevo campo hará la diferencia entre acortar la brecha que separa a quienes dominan las herramientas de quienes no lo han logrado aún.
La historia cultural está siendo digitalizada a pasos gigantescos y es un tema de vital importancia para los especialistas en archivos digitales buscar la mejor manera para conservar la información obtenida, con todos los aspectos que dicho trabajo encierra. Es tarea del humanista conservar los lazos con el pasado aplicando las modernas tecnologías y planificar la forma en que lo comunicará para que el mensaje siga siendo perdurable y atractivo frente a las posibilidades que las nuevas tecnologías multimedia proponen.
Al valorar que hay una comunidad de humanistas digitales se debe consignar que ellos están presentes en el mundo de la investigación, entendiendo este término como el interés por desarrollar las herramientas digitales necesarias para llevar adelante las tareas propias de cada una de las disciplinas humanísticas.

El humanismo digital es un nuevo enfoque, un cambio paradigmático, y con él aparece la posibilidad de renovar la visión que se tiene de las humanidades apropiándose de modernas herramientas digitales pero sin perder de vista el propósito fundamental de la disciplina que es conocer y transmitir el devenir del hombre por el transcurso de los tiempos para ayudar a nuestros contemporáneos a comprender las transformaciones de la cultura humana.